Con más de tres décadas de historia, Bioforest ha sido parte de la evolución de ARAUCO, articulando ciencia, innovación y visión de largo plazo para fortalecer el negocio y proyectarlo en el futuro. En ese camino, ha impulsado avances que hoy lo posicionan como un referente internacional en investigación forestal.
Lo han llamado “el secreto mejor guardado de ARAUCO”. Durante años, Bioforest creció lejos del ruido, con un bajo perfil que contrastaba con la magnitud de su aporte. Desde ahí ha ido consolidando capacidades de investigación e innovación que, con el tiempo, se han vuelto cada vez más relevantes para el desarrollo de la forestal y su proyección futura.
Su historia comenzó en 1990, en Valdivia, cuando nació con una misión concreta: contribuir a mejorar las plantaciones forestales y desarrollar mejores árboles para el futuro. Lo que entonces podía parecer un objetivo acotado contenía, en realidad, una mirada mucho más amplia. En una industria marcada por ciclos largos, investigar no significa responder solo a las necesidades del presente, sino adelantarse a lo que vendrá después.

Así, desde sus primeros años, el centro de investigación fue configurando una capacidad propia dentro de ARAUCO. Según Cristián Infante, gerente general de la filial, “el futuro y muchos de los proyectos que vienen, cientos de millones de dólares de inversiones, están basados en lo que está saliendo hoy de los laboratorios de Bioforest. El crecimiento de ARAUCO está basado en lo que podamos hacer acá”.

de ARAUCO.
Creando valor de largo plazo

Bioforest.
Hoy Bioforest se presenta como el brazo de investigación, desarrollo e innovación de ARAUCO, con una misión clara: desarrollar e implementar conocimiento y tecnologías que agreguen valor tangible al negocio de manera sustentable.
La innovación también se expresa en la manera en que Bioforest proyecta su trabajo. Más que concentrarse en un solo gran desarrollo, hoy busca construir una secuencia sostenida de avances con impacto.
Como explica Sebastián Mandiola, gerente de Bioforest, “nos pusimos una meta: desde el año 2028 en adelante debemos tener, al menos, un proyecto a escalamiento industrial por año”. Y agrega: “Eso significa que hoy día estamos construyendo para que eso se convierta en realidad en el futuro”.
Ese trabajo se sostiene en capacidades concretas. Cuenta con un laboratorio de biotecnología, compartido con las operaciones, y con un laboratorio industrial y de desarrollo de nuevos productos. A eso se suman seis focos estratégicos que orientan su quehacer: nuevas tecnologías para mejorar operaciones industriales y forestales, nuevos productos a partir de las materias primas que produce la compañía, reducción de residuos y emisiones, IA y planta autónoma; productividad forestal e industrial, y sostenibilidad y resiliencia genética.

Hitos que marcan una trayectoria
No se trata solo de una suma de proyectos, la historia de Bioforest puede leerse como una secuencia de hitos que fueron abriendo nuevas posibilidades para ARAUCO. Detrás de cada uno hay años de trabajo, aprendizaje acumulado y una lógica de desarrollo que ha buscado transformar conocimiento en capacidades concretas para la compañía.
En ese recorrido, una primera etapa estuvo marcada por la silvicultura familiar, orientada a mejorar la productividad forestal. Luego vino la silvicultura clonal, que amplió el trabajo hacia nuevas especies y abrió paso a una fase de mayor precisión, con herramientas como la selección genómica, los híbridos y nuevas capacidades de biotecnología.
Esa trayectoria sigue proyectándose en nuevas líneas de desarrollo, desde la resiliencia genética hasta la potencial edición del genoma, siempre bajo una misma premisa: anticipar desafíos y ampliar las posibilidades de la forestal.
Este camino también ha estado marcado por metas de largo plazo y por un trabajo sostenido en el tiempo. Como plantea Claudio Balocchi, investigador senior Forestal de Bioforest e integrante del centro desde 1993, “han sido desafíos permanentes, pero desafíos de equipo que se han ido cumpliendo satisfactoriamente en todos estos años”.

senior Forestal de Bioforest.
GloNi destaca entre los avances más relevantes impulsados por Bioforest. Se trata de una nueva opción forestal desarrollada a partir de la combinación de dos especies de eucalipto: E. nitens, valorado por su crecimiento y tolerancia a heladas, y E. globulus, reconocido por las propiedades de su madera y su capacidad de enraizamiento. El resultado es una alternativa de rápido crecimiento, excelente para uso industrial y mejor adaptada a las condiciones de suelo de Chile y a los efectos del cambio climático.
Su desarrollo tomó 17 años de trabajo multidisciplinario, con 260.000 cruzamientos controlados, 79 ensayos en terreno y más de 2.000 clones híbridos en estudio. Este trabajo sostenido en el tiempo ha sido reconocido: en 2025 fue distinguido con el Premio PwC Chile Innovación y el Premio a la Innovación de la CPC Biobío, por su aporte al desarrollo forestal, a la innovación aplicada y a la generación de valor.
Además, GloNi no solo representa un avance técnico, también tiene una dimensión clara de valor compartido. Actualmente, sus clones están disponibles para pequeños y medianos propietarios a través de la Cooperativa de Mejoramiento Genético Forestal de la Universidad Austral de Chile, beneficiando tanto a ARAUCO como a ese segmento de productores forestales.

El futuro que ya se está sembrando

La historia de Bioforest no se agota en su pasado. Hoy el centro proyecta su trabajo hacia desafíos cada vez más amplios, entre ellos la edición genética en colaboración con TreeCo, el desarrollo de materiales de altas prestaciones, los combustibles verdes y la resiliencia genética frente al cambio climático. Ese horizonte también incluye nuevas tecnologías para mejorar operaciones industriales y forestales, la reducción de residuos y emisiones, y la productividad forestal e industrial.

ARAUCO.
Estas metas exigen convicción y respaldo sostenido. Al respecto, Matías Domeyko, presidente de ARAUCO, afirma: “Si quieres ser líder, no basta con adoptar tecnología. Tienes que invertir en desarrollarla; si no, serás siempre un gran segundo. Nosotros invertimos unos US$ 50 millones al año en I+D”.
Esa apuesta por la innovación también define la forma en que Bioforest mira su trabajo. Como resume Sebastián Mandiola, “el desafío no es solo estar mirando lo que se cosecha mañana, sino las plantaciones de 2040”.
Esa mirada de largo plazo también conecta de forma natural con el propósito de Empresas Copec: “Forjar un mundo para las futuras generaciones”. Esto, ya que, al fortalecer la sostenibilidad y la resiliencia del negocio, Bioforest no solo proyecta el desarrollo de ARAUCO hacia el futuro, también ayuda a mejorar la calidad de vida para quienes vienen después.
Congreso Futuro 2026: un espacio para hablar de innovación en el área forestal
La compañía participó en la 15ª versión de este espacio, considerado uno de los principales encuentros de divulgación científica de América Latina, que reúne a expositores nacionales e internacionales para reflexionar sobre los grandes desafíos del presente y el futuro.
En la instancia, la filial relevó el papel de la ciencia, la innovación y la colaboración como elementos clave para abordar temas como el cambio climático, la transición energética y el desarrollo sostenible.
En línea con lo anterior, ARAUCO ha impulsado de manera permanente la investigación y el desarrollo como parte de su estrategia de largo plazo, a través de iniciativas como Bioforest, su centro de I+D y la incorporación de nuevas tecnologías orientadas a optimizar procesos y fortalecer la sostenibilidad de sus operaciones.


