Con foco en eficiencia, seguridad y sostenibilidad, ARAUCO impulsa la incorporación de nuevas capacidades para optimizar su operación y fortalecer la toma de decisiones en distintos frentes.
La IA dejó de ser una promesa del futuro para convertirse en una capacidad estratégica del presente, transformando industrias como la minería, la energía, el retail y los servicios financieros. En el sector forestal, donde la eficiencia operativa, la seguridad y la gestión responsable de los recursos son claves, su potencial también está abriendo nuevas posibilidades.
En ARAUCO esa transformación ya está en marcha. La compañía ha comenzado a incorporar inteligencia artificial (IA) en distintos ámbitos, que van desde el monitoreo del bosque hasta la optimización de procesos industriales y de soporte, con el objetivo de convertir los datos en una fuente de valor y fortalecer su competitividad de largo plazo.
Al respecto, Juan Pablo Barros, gerente de AI y Advanced Analytics de ARAUCO señala: “Resulta difícil imaginar que en la próxima década una empresa pueda ser competitiva sin un uso intensivo de la IA”.
En ARAUCO esa transformación ya está en marcha. La compañía ha comenzado a incorporar inteligencia artificial (IA) en distintos ámbitos, que van desde el monitoreo del bosque hasta la optimización de procesos industriales y de soporte, con el objetivo de convertir los datos en una fuente de valor y fortalecer su competitividad de largo plazo. Al respecto, Juan Pablo Barros, gerente de AI y Advanced Analytics de ARAUCO señala: “Resulta difícil imaginar que en la próxima década una empresa pueda ser competitiva sin un uso intensivo de la IA”.

Si bien la empresa ya venía desarrollando iniciativas en esta materia, en los últimos años el desafío pasó a ser otro: avanzar desde esfuerzos puntuales hacia una adopción con escala, foco en el corazón del negocio y capacidad de generar un impacto transversal. En ese contexto, se creó una gerencia dedicada a la IA, con el objetivo de desarrollar una visión estratégica consolidada, acelerar su adopción y establecer condiciones adecuadas para su desarrollo y escalamiento.

Como explica Barros, quien lidera esta nueva área de ARAUCO, “la creación de esta gerencia responde a una visión estratégica sobre el rol protagónico que la IA tendrá en el negocio, pero también a la necesidad de avanzar con eficiencia, ya que la IA es inherentemente sinérgica, y sin una visión común se pierden importantes economías de escala”. Más que incorporar modelos inteligentes, afirma que es trascendental entenderlos y aprovecharlos con profundidad para crear valor significativo. Para eso, la compañía busca integrar datos, cultura y metodologías que traduzcan ese potencial en resultados concretos.
De la innovación a la operación

Uno de los desarrollos recientes de ARAUCO en este ámbito es el proyecto “Calidad de Cosecha”, reconocido con el Premio Nacional de Inteligencia Artificial Chile, PotencIA. La distinción relevó un sistema que utiliza drones, imágenes de alta resolución y modelos inteligentes para identificar, dimensionar y clasificar trozos de madera en faenas forestales, generando información más precisa y oportuna para la gestión.
A partir de las imágenes capturadas en terreno se analiza cada trozo de madera de forma individual, se estima su volumen y se clasifica según su valor comercial. El cruce entre la información recopilada en terreno y el inventario forestal permite identificar madera no aprovechada, estimar su impacto en pérdidas, mejorar la trazabilidad y contar con indicadores objetivos sobre el desempeño de las faenas. Según José Miguel Echeverría, jefe de Procesamiento, Teledetección & Geomática e I+D de ARAUCO, “lo relevante es que esto permite pasar de evaluaciones parciales a una medición mucho más precisa y sistemática de la cosecha, entregando antecedentes objetivos para tomar mejores decisiones en terreno”.

A diferencia de los métodos tradicionales, basados en evaluaciones visuales y muestreos parciales, esta solución analiza grandes superficies con mayor nivel de detalle.
Su desarrollo comenzó en 2023, con una etapa de validación en terreno, y durante el primer trimestre de 2024 pasó a operar de forma automatizada. Desde entonces, el proyecto ha permitido mejorar en un 37% la calidad promedio de las faenas.
“La IA transformó el monitoreo de cosecha en un servicio inteligente, estableciendo un estándar claro y medible que mejora la precisión, la rapidez y la exactitud de las evaluaciones”, destaca Echeverría.
IA como motor transversal
El uso de esta tecnología también está avanzando con fuerza en otras áreas. En celulosa, por ejemplo, se desarrolló un sistema de IA multiagente, capaz de integrar distintas fuentes de información, como manuales, bitácoras y datos de procesos, para diagnosticar con rapidez la causa-raíz de fallas operacionales. En entornos industriales de alta complejidad, donde estos análisis son clave para la continuidad del negocio, esto permite reducir drásticamente los tiempos de respuesta. “Lo que antes requería semanas de trabajo altamente especializado, hoy puede resolverse en minutos con hipótesis precisas y recomendaciones para acelerar la resolución de incidentes, optimizar la operación y fortalecer el aprendizaje organizacional”, explica Juan Pablo Barros.
Pero su alcance no termina ahí. En las plantas de celulosa también se desarrollan gemelos digitales, es decir, modelos de IA que replican el comportamiento de sistemas críticos y complejos a partir de datos en tiempo real, para optimizar su operación y mejorar la estabilidad de los procesos. En el negocio Maderas, en tanto, se están piloteando soluciones de visión computacional para clasificar melamina, detectar productos defectuosos y reforzar la seguridad en cargadores y grúas mediante la detección de condiciones de alto riesgo. A esto se suman desarrollos en robótica, como grúas autónomas para el abastecimiento de papel en líneas de melamina y cobots de embalaje para automatizar el armado de paquetes, además de sistemas de agentes en áreas como Legal, Compras y Finanzas, orientados a agilizar procesos y abrir nuevas eficiencias.
Más que proyectos aislados, estas iniciativas muestran cómo soluciones de este tipo empiezan a abrirse paso a lo largo de la cadena de valor, fortaleciendo la capacidad de anticipación, la continuidad operacional, la seguridad y la productividad.

De observadores a usuarios activos
Más allá de los avances técnicos, uno de los principales desafíos en la incorporación de IA ha sido la gestión del cambio y su adopción por parte de las personas. Como en todo proceso de transformación, esto ha implicado avanzar tanto en habilidades técnicas como en la construcción de una cultura que integre estas capacidades de manera natural en el trabajo diario.
En ARAUCO, este proceso ha estado acompañado por un interés creciente de los equipos. “Hoy el poder de la IA se ha vuelto mucho más concreto y accesible para todos, especialmente en el ámbito de la IA generativa, lo que ha hecho que cada vez más colaboradores pasen de ser observadores a usuarios activos”, afirma Barros.

Ese interés ya tiene expresiones concretas. En 2024, la gerencia de TI impulsó una comunidad interna de IA que hoy reúne a cerca de 1.000 personas incorporadas voluntariamente, con el objetivo de aprender y profundizar en estas herramientas. Este tipo de espacios forma parte de un esfuerzo más amplio por fortalecer nuevos métodos de trabajo y acompañar la adaptación de los equipos, entendido no como una acción puntual, sino como un proceso continuo. La apuesta es que, a medida que estas capacidades se expandan, la adopción también se acelere de manera sostenida en el tiempo.

El ejecutivo sostiene que el valor de la inteligencia artificial no depende solo de la tecnología, sino de cómo la organización la identifica como fuente de ventaja competitiva y diferenciadora, aplicándola de forma concreta. Eso exige visión, talento, infraestructura, datos de calidad y una forma de adopción responsable, rigurosa y disciplinada. Sin esos elementos, advierte, el riesgo es que la IA quede reducida a pilotos aislados o esfuerzos fragmentados, sin lograr impacto en los resultados.
Hacia adelante, la IA se perfila como una capacidad cada vez más transversal dentro de la compañía, con el potencial de transformar la forma en que se toman decisiones, se operan los activos y se gestionan los procesos. En un sector donde conviven exigencias de eficiencia, seguridad y sostenibilidad, esa convergencia entre innovación y conocimiento productivo empieza a abrir una nueva etapa, en la que la experiencia no se reemplaza, sino que se potencia y se proyecta hacia el futuro.
IA para anticipar incendios

En una operación forestal como la de ARAUCO, la inteligencia artificial también cumple un rol relevante en uno de los temas más sensibles del negocio: la detección temprana de incendios. A través de sistemas que integran cámaras robotizadas 360°, visión computacional, tecnología satelital y modelos predictivos, la empresa ha fortalecido una mirada más anticipativa para monitorear variables críticas y apoyar una respuesta más oportuna frente a escenarios complejos.
Esa capacidad se complementa con una red de detección y alerta temprana que considera 165 cámaras robotizadas propias, apoyo satelital y herramientas como simuladores que visualizan en tiempo real escenarios de propagación.



