La atención de inversionistas, reguladores y otros grupos de interés está llevando a las empresas a mirar los derechos humanos como una dimensión concreta de su gestión.
En esta línea, Empresas Copec y sus filiales avanzan en integrar esta perspectiva en sus sistemas de riesgos, relaciones laborales, cadenas de suministro y decisiones estratégicas.

Pese a la percepción de que los derechos humanos (DD.HH.) son temas país o asuntos políticos que solo les competen a instituciones de alcance global, lo cierto es que hoy es una materia relevante a la hora de hacer empresa y una exigencia para el sector privado. Para una compañía, identificar cómo se relaciona con sus trabajadores, proveedores, clientes y comunidades es clave en su gestión, pero, además, es una información que también observan inversionistas, reguladores y el mercado.
En Chile, la Universidad Católica realiza desde 2022 el Programa de Sostenibilidad Corporativa, el cual evalúa los avances de las empresas en esta materia. Esta medición adapta al contexto local una metodología de la World Benchmarking Alliance utilizada para evaluar empresas de todo el mundo y, con el apoyo de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), sus informes han generado una base comparable y una hoja de ruta para fortalecer políticas, procesos de debida diligencia y reportabilidad en el país.
Su última versión, publicada a inicios de este año, muestra la magnitud de cómo ha progresado este asunto en Chile. Desde 2022, el cumplimiento promedio de las empresas chilenas evaluadas subió 14 puntos, hasta un 52%. En debida diligencia –el componente que lleva los compromisos a la práctica– aumentó de 27% a 49%, cifras que ubican al país como un líder a nivel regional.
De esta forma, cada vez más empresas han empezado a implementar una política de DD.HH. en su gestión, la cual declara compromisos y fija expectativas, y además -dependiendo del contexto de cada compañía– permite identificar impactos sobre las personas, evaluar su gravedad, prevenirlos o mitigarlos, monitorear las acciones y disponer de mecanismos de reclamación y reparación. Estos impactos pueden incluir seguridad y salud ocupacional, no discriminación, libertad de asociación, prevención del trabajo infantil y forzoso, condiciones laborales de terceros, relación con comunidades y efectos ambientales. Y también pueden abarcar asuntos emergentes, como la protección de datos y el uso de inteligencia artificial.

Una mirada común para Empresas Copec
Empresas Copec ha dado pasos relevantes en esta materia. Desde 2019 cuenta con una Política de Derechos Humanos aprobada por su Directorio, que fue recientemente actualizada para alinearla con los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos, principal marco internacional de referencia para la gestión empresarial en esta materia.
“Desde nuestro rol de matriz, podemos contribuir a desarrollar capacidades, compartir aprendizajes y metodologías, y promover una mirada común que cada negocio pueda llevar a su propia gestión”, sostiene Marianne Haramoto, gerenta de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de Empresas Copec.
Al respecto, la Compañía ya cuenta con una base relevante. “Muchas de estas materias ya se gestionan a través de sistemas de riesgos, personas, cumplimiento, proveedores y otras áreas. El desafío es conectarlas bajo el marco de derechos humanos, hacer más trazable esa gestión e incorporar progresivamente esta perspectiva en los procesos existentes”.

De hecho, estos avances fueron reconocidos por el diagnóstico de la Universidad Católica, instancia en que la Compañía obtuvo un 67% de cumplimiento en 2025, por encima del promedio de las firmas del IPSA. En tres de las cuatro ediciones del diagnóstico, Empresas Copec ha liderado la categoría de holdings.
“La gestión de los derechos humanos tiene una relación concreta con el negocio: puede contribuir a anticipar riesgos, fortalecer la continuidad operacional, la legitimidad y la resiliencia. Es también parte de una mirada de largo plazo: cómo hacemos empresa hoy importa para las personas y para las futuras generaciones”, explica Haramoto.

Copec: el desafío de llegar a toda la red

En la filial Copec, la Política de Derechos Humanos fue aprobada por el Directorio y rige a contar del 28 de agosto de 2024. Basada en los Principios Rectores de Naciones Unidas, establece lineamientos sobre dignidad y no discriminación; libertad sindical; rechazo al trabajo infantil y forzoso; ambientes laborales seguros, y protección ambiental.
“Aquí el desafío es grande. Hablamos de una red de más de 700 estaciones de servicio en Chile, con muchísimos concesionarios y miles de atendedores, transportistas y proveedores involucrados. Es por ello que, además de tener un documento de política formal, tenemos mecanismos de despliegue de la misma para promover su cumplimiento”, dice Juan Pablo Doñas, gerente de Asuntos Corporativos de Copec.

Entre las herramientas desplegadas para abordar el equipo ampliado están los coordinadores de seguridad que visitan las estaciones de servicio y sitios industriales; un programa de beneficios para atendedores de EDS (Estaciones de Servicio) que impactan en su calidad de vida (PITS); ACCIONA, dirigido a mejorar la gestión de concesionarios; la Academia Copec, que ofrece capacitaciones y cursos de desarrollo para atendedores de EDS y sus familias, una relación profunda y el fomento del diálogo sindical con sus transportistas y proveedores.
En 2025, la compañía implementó un Código de Ética de Proveedores. También dispone de un modelo corporativo de riesgos, un oficial de Ética y Cumplimiento y un Canal de Reporte Ético confidencial y anónimo. Tras formalizar su política e incorporarse al Pacto Global de Naciones Unidas, inició un proceso de debida diligencia para identificar riesgos, dialogar con grupos de interés y definir medidas de prevención.
“El desafío que nos hemos propuesto como compañía es consolidar un sistema de gestión de derechos humanos. Es decir, pasar de tener principios y canales de reporte a tener un sistema integral, con debida diligencia, indicadores de seguimiento y capacidad de responder de forma sistemática, no solo reactiva”, afirma.
Abastible: avances con metas medibles
En Abastible, los derechos humanos son un principio transversal de su estrategia de sostenibilidad y forman parte del pilar de Gobierno Corporativo e Integridad, aplicando, desde 2020, una política de DD.HH. alineada con estándares internacionales.
Este compromiso se ha traducido en un trabajo continuo. En 2022, Abastible realizó una encuesta de derechos humanos a 520 colaboradores. Dispone, además, de un Canal de Denuncias público y confidencial para reportar asuntos vinculados a estas temáticas.

En 2025, dio un paso adicional con su primer proceso formal de debida diligencia, desarrollado con la asesoría del Programa de Sostenibilidad Corporativa de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica. El trabajo se focalizó en la Oficina Central y la Planta Maipú –donde se concentra la mayoría de los colaboradores de Abastible– e incluyó entrevistas, encuestas a trabajadores propios y contratistas, una visita a terreno y revisión documental.
Paula Jervis, gerenta Corporativa Legal, Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Abastible, afirma que, en el marco del pilar de sostenibilidad denominado Gobierno Corporativo e Integridad de la compañía, existe una acción estratégica que se despliega con el propósito explícito de asegurar el respeto de los DD.HH. en toda la organización. “El avance de este objetivo se mide a través de un KPI que determina el porcentaje de cumplimiento, que contempla el seguimiento del plan de acción del estudio realizado durante el 2025, para luego elevar esa meta a un 90% en el mediano plazo (tres años) y alcanzar el 100% en el horizonte de largo plazo (cinco años), lo que refleja el carácter progresivo y medible con que Abastible aborda esta relevante materia”, sostiene.

Para la filial, el desafío será extender gradualmente la debida diligencia a todas las dependencias en Chile, incorporarla a la gestión de riesgos y profundizarla en la relación con contratistas y proveedores.
Terpel: aprender de la operación
En Colombia, Terpel fue una de las primeras filiales en dar pasos concretos en esta materia y contar con una política de DD.HH. Con el propósito de medir los avances en este ámbito, la compañía decidió evaluar su gestión en derechos humanos y contrastó sus prácticas con estándares internacionales, comprobando que contaba con una base sólida en seguridad, relacionamiento comunitario, gestión ambiental, ética, bienestar y proveedores. Su análisis permitió conectar esos esfuerzos en una hoja de ruta de mejora.


“Nuestro diagnóstico evidenció que muchas de las prácticas que hoy forman parte de nuestra estrategia de sostenibilidad ya respondían a los elementos que exige un proceso de debida diligencia. Es decir, no estábamos iniciando desde cero, sino que ya habíamos desarrollado capacidades importantes que ahora logramos integrar bajo un mismo marco de gestión”, explica Andrea Cheer, directora de Asuntos Corporativos de Terpel en Colombia. “El reto ahora es seguir madurando este proceso e integrarlo cada vez más en la gestión del negocio”, añade.
En conjunto, estas experiencias reflejan una convicción compartida en Empresas Copec: el respeto a los derechos humanos es parte de la gestión, lo que implica anticipar, escuchar, actuar y evaluar de manera permanente. Ello, además, fortalece el propósito que une al grupo de empresas: “Forjar un mundo para las futuras generaciones”.


