Por Rodrigo Huidobro, gerente de Administración y Finanzas de Empresas Copec.
El ejercicio 2025 fue un periodo exigente para Empresas Copec, marcado por un entorno internacional complejo y por un ciclo de inversiones de una magnitud poco habitual. El cuarto trimestre reflejó esa combinación: el Ebitda alcanzó US$ 599 millones, por debajo del trimestre previo y del mismo período de 2024, llevando el resultado acumulado del año a US$ 2.730 millones, cifra que sube a US$ 3.000 millones para el Ebitda Ajustado, que incluye los resultados de las empresas coligadas. Detrás de estas cifras está, principalmente, el desempeño del negocio forestal, que enfrentó buena parte del año un escenario adverso en celulosa.

Arauco operó en un contexto de precios persistentemente bajos y de una demanda debilitada tras los anuncios de aranceles por parte de Estados Unidos, a lo que se sumó la incertidumbre por la eventual entrada de nueva capacidad productiva en China. Sin embargo, hacia el cierre del año comenzaron a observarse señales más alentadoras: el mercado chino —principal destino de la celulosa— mostró una recuperación gradual, con alzas de precios, tendencia que se ha extendido a los primeros meses de 2026. El negocio de maderas, por su lado, volvió a mostrar estabilidad durante 2025, con resultados más alineados con sus promedios históricos.
En este entorno, la división de energía volvió a mostrar resultados sólidos, basados en posiciones competitivas robustas. Copec incrementó su Ebitda respecto de 2024, apoyada en mayores volúmenes y un buen desempeño en sus distintos segmentos, con especial fortaleza en el canal industrial. Abastible, en tanto, registró un crecimiento relevante frente al año anterior, consolidando avances en los mercados donde opera y reflejando, por primera vez, un año completo de operación en España y Portugal. Estas cifras confirman la capacidad de este sector para entregar estabilidad y generación de caja en escenarios volátiles.
La minería aportó una nota especialmente positiva durante el ejercicio. Cumbres Andinas, sociedad propietaria indirecta de Mina Justa, alcanzó resultados históricos, tanto en utilidad como en Ebitda, impulsados por un entorno de precios muy favorable y por mayores niveles de producción de cátodos y concentrados de cobre, en línea con su plan minero. Se trata de un desempeño que refuerza la relevancia estratégica de este negocio, en un momento en que el cobre se consolida como recurso clave para la transición energética, la electromovilidad y el desarrollo tecnológico.
En materia de inversiones, el foco continúa puesto en el proyecto Sucuriú, que avanza de manera decidida y, en algunos frentes, incluso con holgura respecto de lo planificado. Al cierre de diciembre, el proyecto alcanzó un 42,6% de avance global, con cerca de 8.500 trabajadores activos en terreno. En paralelo, comenzó la instalación de los principales equipos industriales y, en febrero, se dio inicio a la construcción del ramal ferroviario que conectará la planta con la red principal hacia el puerto de Santos.
Sucuriú transformará estructuralmente la escala de Arauco, permitiéndole aumentar en un 70% su capacidad de producción de celulosa y consolidando una de las estructuras de costos más competitivas de la industria. Se trata de una inversión diseñada para ser rentable incluso en escenarios de precios de largo plazo más pesimistas.
En paralelo, en el sector minero avanza la ampliación de Mina Justa mediante su proyecto subterráneo, que ya inició obras y contempla una inversión cercana a US$ 500 millones. Esta expansión permitirá capturar valor adicional significativo en un activo que hoy opera solo una fracción menor del total de su propiedad minera.
La magnitud de este plan de inversiones implica desafíos relevantes desde el punto de vista financiero. Empresas Copec cerró 2025 con una relación de deuda financiera neta sobre Ebitda de 3,58 veces (3,26 al considerar el Ebitda Ajustado), un nivel que refleja el esfuerzo asociado a la inversión en curso. Sin embargo, la Compañía ha sido clara en su compromiso con mantener métricas crediticias en niveles compatibles con una clasificación de riesgo Investment Grade, principio consagrado en su Política Financiera. Las agencias clasificadoras han reconocido esta disciplina y el mercado ha respondido con confianza, asegurando gran parte del financiamiento de Sucuriú mediante créditos con respaldo de agencias de exportación, AB-loans y bonos híbridos, todo ello complementado con aportes de capital de la matriz a Arauco. Una vez que Sucuriú entre en operación, se espera un proceso de desapalancamiento rápido, consecuencia de una generación relevante de Ebitda por parte de estas instalaciones.
Más allá de los resultados financieros, 2025 fue también un año de reconocimientos. Por séptima vez consecutiva, Empresas Copec fue distinguida en “La Voz del Mercado”, consolidando su posición en buenas prácticas de gobierno corporativo. A ello se suman diversas distinciones a las compañías filiales, ejecutivos y directores en conocidos rankings de reputación, liderazgo y vínculo ciudadano, conocidos a través de distintas mediciones, destacando especialmente a la filial Copec como marca ciudadana del año. Estos reconocimientos refuerzan una convicción central: la solidez financiera, la buena gobernanza y la ejecución consistente son consecuencias de una visión de largo plazo firmemente instalada.
Empresas Copec mantiene intacta esta mirada, su compromiso con una ejecución rigurosa y su convicción sobre el rol de las empresas en el desarrollo. Invertir con disciplina, generar valor y contribuir al progreso de las sociedades donde opera seguirá siendo el eje de su actuar, en línea con su propósito de forjar un mundo para las futuras generaciones.


